Precalentar el horno a 160 °C.
Usar placa antiadherente o colocar papel manteca / plancha de silicona. Reservar.
Colocar la manteca / mantequilla sin sal pomada en un bol y batir apenas con batidora para que quede bien cremosa.
Adicionar el azúcar, la esencia de vainilla y el colorante alimentario rojo, y batir hasta obtener una preparación cremosa y homogénea.
Romper el huevo aparte, incorporarlo a la preparación y batir bien hasta integrarlo por completo.
En otro bol, colocar la harina, el cacao amargo, el bicarbonato de sodio, el polvo de hornear y la sal, y tamizar.
Adicionar una parte de los secos tamizados a la preparación de manteca e integrar.
Incorporar el sustituto de leche ácida realizado.
Adicionar el resto de los secos tamizados y mezclar hasta obtener una masa homogénea.
Incorporar los chips de chocolate blanco e integrar.
Porcionar la masa en piezas de 40 gr cada una, formar bolitas y distribuirlas sobre la placa reservada, dejando espacio entre sí.
Aplastar ligeramente cada porción con la mano o con la base de un vaso para que no queden demasiado redondas. Si querés, adicionar por arriba algunos chips extra.
Hornear en horno precalentado durante 13 a 14 min, o hasta que al tocarlas suavemente se sientan esponjosas y la huella no quede marcada.
Retirar del horno, dejar enfriar sobre la placa unos minutos y luego pasar a una rejilla o dejar enfriar por completo antes de guardarlas.
Si querés congelarlas, disponer las porciones ya formadas y aplastadas sobre una placa con plancha de siliconas o papel manteca, llevar al freezer/congelador hasta que estén firmes y luego guardar en una bolsa rotulada. Hornearlas directamente congeladas, adicionando 1 min más de cocción.