Si usás frambuesas congeladas, dejarlas descongelar previamente y aprovechar también el jugo que largan.
Colocar las frambuesas en una cacerola.
Adicionar el azúcar y el jugo de ½ limón.
Dejar reposar entre 40 minutos y 1 hora, hasta que el azúcar ayude a que las frambuesas larguen su jugo y queden “flotando” en su propio líquido.
Llevar la cacerola a fuego fuerte, revolviendo constantemente y sin alejarse para que no se pegue ni se queme.
Cuando rompa el hervor, bajar a fuego bien suave (fuego corona) y continuar la cocción sin descuidarla, revolviendo cada tanto, hasta que la preparación empiece a espesar y la base tome cuerpo sin espesar.
Hacer la prueba del platito: colocar un poco de mermelada en un plato y llevarlo a la heladera de 5 a 10 minutos. Una vez fría, pasar el dedo por el centro; si la mermelada tomó consistencia y no vuelve a unirse, está lista.
Retirar del fuego y envasar en caliente directamente en un frasco de vidrio limpio.