Lavar y secar muy bien las peras.
Pelar las peras, retirar el centro y las semillas, y cortarlas en cubitos.
Pesar la fruta ya pelada y cortada. Esta receta se calcula sobre el peso de la fruta limpia.
Colocar las peras en un bol o directamente en la cacerola donde se va a cocinar la mermelada.
Adicionar el azúcar. La proporción es 650 gr de azúcar por cada 1 kg de fruta limpia.
Adicionar el jugo de limón e integrar.
Dejar macerar durante 1 hora, para que la fruta empiece a soltar su propio jugo y el azúcar se humedezca.
Llevar la preparación a fuego fuerte hasta que rompa hervor. En este momento no conviene alejarse: la idea es darle temperatura y controlar que no se pegue.
Cuando llegue a hervor, bajar a fuego mínimo, pero mínimo de verdad.
Cocinar durante 2 a 3 horas aproximadamente, revolviendo cada tanto, hasta que la mermelada tome color, la fruta se vea más transparente y el líquido empiece a concentrarse.
Si preferís hacerlo con más calma, podés cocinar 1 hora a fuego mínimo, apagar, dejar enfriar y continuar la cocción más tarde o al día siguiente. Repetir hasta lograr el punto deseado.
Para comprobar el punto, colocar una pequeña cantidad de mermelada en un platito y llevarlo al freezer/congelador durante unos minutos, hasta que se enfríe bien.
Pasar el dedo por el centro de la mermelada fría: si el surco queda marcado y la preparación no vuelve a unirse, está lista.
Retirar del fuego y pasar la mermelada caliente a un recipiente hermético limpio o a frascos esterilizados.
No te asustes si en caliente se ve más líquida: al enfriarse toma más cuerpo. La prueba del platito es la que confirma el punto real.
Dejar enfriar, tapar y conservar en heladera.