Incorporar una porción del merengue italiano a la base de macaron de pistacho y mezclar con espátula de goma, con movimientos envolventes, para aligerar la preparación.
Adicionar el resto del merengue italiano en dos o tres tandas, integrando siempre con movimientos envolventes, evitando trabajar de más la mezcla.
Controlar el punto: levantar la espátula y dejar caer la masa; debe fluir en forma de cinta y, al caer sobre el resto, el dibujo debe perderse lentamente. Si se pierde demasiado rápido, la masa está muy líquida.
Una vez que la masa tenga el punto justo, transferirla a una manga con un pico redondo liso de aproximadamente 1 cm de diámetro.
Colocar una plancha de silicona o papel manteca sobre una placa para horno y, debajo, una guía impresa con círculos de aproximadamente 4 cm de diámetro, si se desea.
Manguear los macarons formando círculos parejos, manteniendo el pico perpendicular a la placa y controlando el tamaño para que todas las tapas queden lo más similares posible.
Si es necesario, golpear suavemente la base de la placa sobre la mesada para asentar la masa.
Retirar la plantilla de papel con los círculos, si se utilizó, y dejar las placas con los macarons listos para secar.