Precalentar el horno a 180 °C.
Sobre una placa antiadherente, marcar círculos de 5 cm con ayuda de un cortante espolvoreado apenas con harina. Reservar.
Colocar en una cacerola el agua, la leche, la manteca, la sal y el azúcar.
Llevar a hervor a fuego fuerte hasta que la manteca se disuelva completamente.
Retirar del fuego y adicionar la harina tamizada de golpe.
Integrar con cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea.
Volver al fuego medio y cocinar unos minutos, removiendo constantemente hasta que la masa se seque, se despegue de las paredes y forme una bola a mover la cacerola.
Pasar la masa a un bol y batir para bajarle un poco la temperatura.
Incorporar el primer huevo y batir con batidora o a mano hasta integrar.
Batir el segundo huevo aparte; agregarlo de a poco hasta lograr el punto justo: al levantar con la espátula, la masa debe caer formando un pico suave y no líquido.
Colocar la masa en una manga con pico redondo.
Formar los profiteroles presionando la manga para obtener botones parejos (rinde aprox. 12 unidades).
Retirar el craquelin de la heladera, cortar discos de 4 cm de diámetro y colocarlos sobre cada profiterol.
Hornear a 180 °C durante 30 minutos o hasta que estén inflados y dorados.
Bajar la temperatura a 120 °C y continuar la cocción 10 minutos más sin abrir el horno, para secarlos bien.
Retirar y dejar enfriar completamente.