Precalentar el horno a 170 °C.
Preparar una placa con plancha de silicona, papel manteca o enmantecada y enharinada. Reservar.
Separar las claras de las yemas. Reservar las yemas con un poquito de los 130 gr de azúcar blanca.
Colocar las claras y la esencia de vainilla en un bol.
Batir hasta que las claras dupliquen su volumen.
Agregar el resto de los 130 gr de azúcar en forma de lluvia y seguir batiendo hasta obtener un merengue firme y sostenido.
Incorporar las yemas con azucar reservadas. Batir suavemente hasta integrar.
Tamizar la harina e incorporar con movimientos envolvente con una espátula de goma, cuidando de no perder el aire del batido.
Colocar en una manga con pico redondo y formar bastones de 9 - 10 cm de largo sobre la placa.
Espolvorear cada bastón con azúcar blanca y luego con azúcar impalpable tamizada.
Llevar al horno durante 9 a 10 minutos, o hasta que estén apenas doradas. Tocar con el dedo: deben estar esponjosas y que la huella del dedo no quede marcada.