Cookies de ricota y almendras

Suaves y húmedas, con un toque de limón

Cookies de ricota y almendras

Suaves y húmedas, con un toque de limón
preparación y armado 15 minutes
cocción 15 minutes
Enfriamiento 15 minutes
Porciones 19 cookies (de 35 gr c/u)

Ingredientes
  

  • 60 gr Manteca / mantequilla sin sal pomada, a temperatura ambiente
  • 110 gr Azúcar blanca común
  • 1 cdta Esencia de vainilla
  • 1 uni Ralladura de Limón lavado y bien seco
  • 250 gr Ricota bien escurrida
  • 1 uni Huevo
  • 210 gr Harina 0000 o la más refinada que consigas
  • 1 cdta 1/2 tsp Polvo de hornear
  • 1 pizca 1/4 tsp Bicarbonato de sodio
  • 100 gr Almendra fileteada para rebozar

Paso a paso
 

  • Precalentar el horno a 160 °C. Preparar una placa para horno con plancha de silicona o papel manteca; o enmantecar y enharinar. Reservar.
  • Colocar la manteca pomada en un bol y batir con batidora hasta que esté cremosa.
  • Adicionar el azúcar, la esencia de vainilla y la ralladura de limón. Batir 3–5 minutos hasta obtener una mezcla cremosa y homogénea.
  • Incorporar la ricota y batir un instante hasta integrar.
  • Agregar el huevo e integrar hasta lograr una preparación cremosa.
  • Tamizar la harina, el polvo de hornear y el bicarbonato de sodio. Integrar con espátula de goma hasta obtener una masa húmeda.
  • Pesar porciones de 35 gr para formar las cookies. Reservar todas las porciones.
  • Disponer la almendra fileteada en un plato y rebozar cada porción por la superficie para cubrirla.
  • Acomodar las cookies sobre la placa reservada, dejando espacio entre ellas.
  • Hornear durante 14–15 minutos o hasta que las almendras estén doradas y, al presionarlas suavemente, se sientan esponjosas.
  • Retirar del horno y dejar enfriar

TIPS Y TRUCOS

Manteca
  • Acordate que cuando trabajás con manteca pomada en las cookies, la temperatura es clave: si está muy fría no se integra bien y si está demasiado blanda, la masa se expande más de lo que debería y las cookies quedan muy planas.
 
Horneado
  • Antes de hornear, podés enfriar las cookies ya formadas, por un rato en el congelador/ freezer. Eso ayuda a que mantengan su forma y no se expandan tanto en el horno.
  • Después de hornear, dejá que se enfríen sobre la placa unos minutos antes de moverlas. Algunas cookies se despegan mejor tibias, otras conviene dejarlas enfriar para que se asienten.
  • No las guardes calientes. Si las guardás tibias, se humedecen y pierden textura. Esperá a que estén completamente frías y conserválas en un recipiente hermético.
 
Para congelarlas:
  • Si querés tener cookies listas en cualquier momento, podés congelarlas ya formadas. Las ponés en una bandeja con papel manteca o silicona, una al lado de la otra, y cuando estén congeladas las pasás a una bolsa con cierre hermético. Duran hasta un mes.
  • Cuando tengas ganas de hornearlas, podés cocinarlas directamente congeladas. Solo agregales uno o dos minutos más de cocción y quedan perfectas.
 
Ricota 
  • Siempre es importante escurrir bien la ricota antes de usarla. Cuanta menos humedad tenga, mejor va a funcionar en rellenos o masas. Si viene muy húmeda, podés dejarla en un colador con una gasa o papel absorbente en la heladera por unas horas para que elimine el exceso de líquido.
  • Si buscás una textura más cremosa y menos granulosa, podés procesarla o licuarla unos segundos antes de incorporarla a la preparación. Eso ayuda a que se integre mejor, sobre todo en tortas, cheesecakes o rellenos suaves.
  • Cuando la ricota se va a usar en una preparación que se hornea, es clave que esté a temperatura ambiente, no fría de la heladera, para que se mezcle de forma pareja y no corte otras mezclas.
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